Restaurante Doña Lola

Hoy vuelvo a Isla Cristina, uno de mis pueblos favoritos gastronómicamente hablando, para daros mi impresión sobre el Restaurante Doña Lola, ubicado en el edificio de ocio La Capitana, cercano al puerto de la localidad.

Por recomendación de un amigo, fuimos tres parejas a degustar su carta. Nada más entrar, la decoración y el ambiente te dan la sensación de que vas a escapar bien de allí. Todo limpio y ordenado, con bastante gusto en el mobiliario y con una ubicación envidiable que mira hacia el puerto. Si a esto añades un trato cordial de los camareros entonces el éxito está asegurado.

Ambiente y decoración exquisitos

Para empezar me pedí mi clásico vermout el cual vino acompañado de un aperitivo de humus para huntar en rebanadas, cortesía de la casa.

A continuación tres platos que tenéis que probar si ó si: Navajas, ventresta de atún con pimientos rojos y Tataki de atún. Tengo que decir que pocas veces he comido un producto tan fresco y delicioso, con una guarnición que acompaña a la perfección cada plato. Las navajas, por otro lado, super frescas.

Como queríamos llevarnos una idea cercana del sitio cada pareja empezó a pedir el plato que más le apetecía. Con este sistema llegaron a la mesa unas exquisitas croquetas con pimientos del padrón, una presa de paleta con papas arrugás y mojo picón y un pulpo a la brasa, estaban las tres cosas buenísimas y con una presentación que se te iban los ojos detrás.

A continuación pedimos una tabla de quesos, pues tengo un amigo que si no lo come no sale contento, y una ensaladilla a los 4 atunes. De la tabla de quesos yo destacaría el queso de untar con boletus por su originalidad, así como la expectacular y original ensaladilla de 4 atunes con el huevo encima, nunca la había probado así.

Aquí pasamos a los postres, que nada tuvieron que envidiarle a los platos principales. En este apartado nos decantamos por un Brownie con helado de vainilla, Copa de leche con galletas de la abuela y una tarta de queso.

Y para rematar la faena, la casa nos obsequió con unos chupitos de Amarguinha, esa bebida portuguesa con sabor a almendras amargas que me encanta.

Tras esta magnífica velada salimos fuera a contemplar las estupendas vistas sobre la ría y el puerto colmado de barcos.

Justo encima del restaurante se encuentra una terraza espectacular, La Capitana, donde podemos disfrutar de unas maravillosas vistas tomando una copa. Para mi, junto con el Mandala de Huelva, son los dos sitios más bonitos de la provincia para pasar la tarde. Allí fuimos para terminar el día y ver atardecer.

Un día muy completo tanto gastronómico como de entorno. Platos muy bien presentados y atún exquisito. Precio más que adecuado a los productos que consumimos. Sin duda os recomiendo el restaurante Doña Lola.

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